
Trabajar con una gran aseguradora como Mapfre no es simplemente “tener un cliente grande”. Es entrar en un ecosistema corporativo altamente regulado, donde el precio importa, pero no es el factor decisivo.
Muchas empresas —especialmente pymes y proveedores internacionales— sueñan con cerrar contratos con aseguradoras. Sin embargo, pocas entienden realmente qué tipo de empresas trabajan con Mapfre, cómo piensan estos compradores y por qué la mayoría de los proveedores nunca pasa el primer filtro.
Mapfre no compra productos. Compra riesgo controlado, estabilidad y cumplimiento.
Cuando hablamos de proveedores de Mapfre, no hablamos solo de suministrar bienes o servicios. Hablamos de:
Continuidad operativa
Responsabilidad legal
Impacto reputacional
Cumplimiento normativo en múltiples países
Un proveedor de Mapfre puede afectar:
La experiencia del cliente final
La exposición legal de la aseguradora
La eficiencia de miles de operaciones diarias
Por eso, el estándar de entrada es alto. Muy alto.
Incluyen:
Empresas de peritaje
Reparación de vehículos
Mantenimiento de instalaciones
Asistencia en carretera
Servicios médicos y sanitarios
Aquí el criterio clave es capilaridad + fiabilidad.
Mapfre trabaja con:
Software de gestión
Plataformas de datos
Ciberseguridad
Infraestructura cloud
Soluciones de automatización
No buscan innovación “bonita”, sino tecnología robusta, escalable y segura.
Menos visibles, pero críticos:
Dispositivos de control
Equipamiento de seguridad
Material médico
Elementos logísticos
Hardware especializado
Aquí entra el mundo de la cadena de suministro, donde el fallo de un proveedor puede generar reclamaciones masivas.
Este punto es clave, porque muchos fallan aquí.
Mapfre NO busca:
El precio más bajo
Proveedores improvisados
Cambios constantes de calidad
Dependencia de una sola fábrica
Falta de trazabilidad
Una empresa barata pero inestable es un riesgo.
Y para una aseguradora, el riesgo es el enemigo.

Además de precio y producto, Mapfre evalúa:
Solidez financiera
Capacidad de respuesta ante crisis
Procesos documentados
Certificaciones y compliance
Historial de cumplimiento
Estructura legal clara
Muchos proveedores extranjeros pierden oportunidades no por su producto, sino por no entender estos criterios invisibles.
Especialmente común en empresas que fabrican o importan:
“Tenemos buen precio y buena calidad, debería ser suficiente.”
No lo es.
Mapfre no quiere depender de:
Un solo proveedor sin respaldo
Una fábrica sin plan B
Una cadena opaca
Un socio sin control total de su sourcing
Aquí es donde muchas empresas fallan: no controlan realmente su cadena de suministro, solo la ejecutan.
Para Mapfre, cada proveedor es una extensión de su marca.
Si un producto falla:
Hay reclamaciones
Hay costes legales
Hay impacto mediático
Hay pérdida de confianza
Por eso, incluso cuando el proveedor es local, Mapfre exige:
Origen claro de los productos
Estabilidad de producción
Capacidad de auditoría
Alternativas en caso de fallo
No se trata solo de comprar. Se trata de poder dormir tranquilo.
Convertirse en proveedor de Mapfre no es cuestión de insistir más, bajar precios o enviar más emails. Es cuestión de estructura, control y fiabilidad.
Aquí es donde herramientas como Chilashop juegan un papel estratégico, especialmente para empresas que dependen de fabricación o sourcing internacional. Chilashop permite:
Identificar fábricas estables y auditables
Diversificar riesgos en la cadena de suministro
Garantizar trazabilidad y consistencia
Presentarse ante grandes clientes con una estructura sólida
Porque cuando tu cliente es una gran aseguradora, ya no vendes solo un producto.
Vendes confianza, previsibilidad y control.
Y eso no se improvisa.













